
“Hay dos célebres laberintos en los que a menudo la razón se extravía: el primero concierne a la importantísima cuestión de la libertad y la necesidad, especialmente en lo relativo a la producción y el origen del mal; el segundo consiste en la discusión de la continuidad y de los indivisibles, que parecen constituir los elementos del continuo, asunto en que entra la consideración del infinito. El primer laberinto preocupa a todo el género humano; el segundo afecta tan sólo a los filósofos.”
Leibniz, Ensayo de Teodicea